meditacion y mística cristiana

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Creo que este año que se acaba ha sido un poco desordenado en mi vida, pero lo cierro feliz por haber descubierto algo muy valioso . Me he reconciliado con el Cristianismo y he descubierto una curiosidad y plenitud en la mística cristiana.

Nunca me sentí cómoda con la religión que me profesó mi cultura, cuando iba al colegio solía recitar el rosario como un loro, pero sin entender el sentido y el porqué. Leí este bello poema del místico San Juan de la Cruz y entendí que Dios no está lejos, está dentro de ti , solo guarda silencio, ve más allá de la rutina y siente esa claridad de la mente más allá de espacio, tiempo y apegos…. Deja que entre la luz.

El meditación  me acercó a Dios y comprendí su enorme relación con la mística cristiana y la importancia de la experiencia personal de la fe

Yo no supe dónde estaba,
pero, cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo. SJC

Sentí la fragilidad de mi cuerpo

pero no era importante

es esa luz que trasciende

más allá de mis apetitos

es la vida misma

No preferencias

luces

Cada día es un nuevo reto para  mí para no rumiar y silenciar las preferencias. Mientras menos me resisto a las cosas que pasan y me abro, me siento mucho mejor. Antes solía sostener mis preferencias con mucho fervor y sentía mucho malestar por ello.

A veces me río de mí misma, antes me gustaba meditar con sonidos de pajaritos, gaviotas, etc, etc, pero la realidad es que he tenido que meditar con ruido de camiones, buses, carros, sirenas, etc. El problema era mis preferencias y mis pensamientos pegajosos sobre ellas

Ahora tengo una estructura de pensamiento más flexible, aunque para tener flexibilidad primero hay que relajar la mente. Este bello poema del poeta uruguayo Mario Bennedetti, resume muy bien la filosofía zen y una actitud de apertura

benedeti

 

Así que acepto, deja que hierva las sensaciones, solita se autolibera

No meditación: hazlo mal, no trates de hacerlo bien

medita

Esta definición sobré qué es la meditación me encantó. Destapa el prejuicio de creer que la meditación es poner la mente en blanco
“La meditación nos permite salir de autoengaño fundamental. Este enfoque no niega el proceso de pensamiento, sino que lo está relajando. Los pensamientos se vuelven transparentes y cómodos, para que puedan pasar o fluir a través de nuestra mente más fácilmente. Los pensamientos son a menudo muy pesados y pegajosos, y se hacen obsesivos, exigiendo que se les preste atención. Pero con este enfoque el proceso de pensamiento se vuelve relajado y fluido, fundamentalmente transparente. De este modo, aprendemos a relacionarnos correctamente con nuestro proceso de pensamiento, en lugar de tratar de alcanzar un estado sin pensamiento.

Para mí la meditación es sinónimo de aceptación radical. Si uno acepta lo que está pasando por su mente, ya no perturba. Además  todo tiene un inicio y un final. La clave es desarrollar una observación impersonal, una mente que no juzga, que no rechace.  Desde el momento que uno se aferra a algo aparece su opuesto. Si hay un aferramiento al bienestar, aparece el malestar.  Tienes que aceptar las polaridades ying – yang que hay en la vida.

Algo muy común que le pasa a muchos que se inician en la meditación es tratar de hacerlo bien y relajarse. Y en realidad cuando te identificas con la etiqueta relajarte a veces nos hacemos  muchas expectativas. Y contrariamente, relajarse es dejar de hacer, ni lo intentes, las distracciones de tu mente son parte de la meditación, agradéceles porque son tu material de trabajo.

Si sientes que estás distraído, es un avance porque te das cuenta que lo estás y te estás adentrando al campo de la conciencia. Si sientes que te aburres, medita con tu aburrimiento, acéptalo y convive con él.

 

 

Poema sufí

mujerbella
Las polaridades
Conocí el bien y el mal
pecado y virtud, justicia e infamia;
juzgué y fui juzgado
pasé por el nacimiento y por la muerte,
por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno;
y al fin reconocí
que yo estoy en todo
y todo está en mi.
HAZRAT INAYAT KHAN

Previos a fin de año: REFLEXIÓN

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Se acerca fin de año y quiero analizar mi situación mental. Creo que me falta mucho por mejorar, pero he ido avanzando de a pocos y allí vamos.  Ya no me peleo con los carros, los ruidos, ahora suspendo el juicio y acepto lo que está aconteciendo en el momento presente. Suspendo mis preferencias, mis aversiones, mis expectativas, etc.

Sigo actuando y apoyando causas en las que creo, pero también he desarrollado una especie de aceptación radical de que hay cosas que escapan de nuestras manos y circunstancias.

Igual tengo mucho que trabajar, pero allí vamos.

OBSERVO, OBSERVO, OBSERVO MI MENTE, MIS PENSAMIENTOS
DEPURO MI MENTE
PARA VER LAS COSAS CON MÁS CLARIDAD, VISIÓN PROFUNDA Y SIN TANTO POLVO
Y OBSERVO PROGRESOS, DE A POCOS, PERO AVANZANDO

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Y utilizando la escritura como un medio de terapia para ordenar mis pensamientos, mis avances, cristalizar mis experiencias y descubrir temas invisibles

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La observación penetrante

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Para poder observar y atender bien a lo que está pasando, hay que relajar la mirada, dejar caer los relatos, etc. A veces nuestra observación de lo que pasa está teñida de nuestras historias personales, prejuicios, venenos mentales, etc. Con la meditación, entrenamos la mente para una visión más clara de las cosas,es un método de observación.

En mi vida cotidiana estoy entrenando la auto observación. Por eso, es importante desacelerar para crear un ambiente de auto observación. A veces las emociones nos hierven y nos identificamos con la cólera, la ansiedad,  los celos, etc. !Yo soy esa cólera, me siento tímido! !Tengo mucho miedo a fallar y a no tener éxito! , etc, etc, etc

Si creo ese espacio para la observación, creo un espacio para desinidentificación de mi relato personal. ¿Qué tan reales son?  Y en vez de resistirme y querer quitármelo, lo observo y aprendo a reaccionar de otra manera cuando me abro. Así tengo la responsabilidad de mis emociones y no dejo que me agarren y me den una sacudida.

Al empezar la meditación guiada y en quietud me ha pasado de todo: se me vienen imágenes del pasado,me distraigo, me aburro, me pica el cuerpo, etc, pero en realidad es parte del proceso y cada vez que me distraigo y evoco al pasado o al futuro con el pensamiento, me doy cuenta y regreso a casa.

Sentirme perdida y distraída al meditar ya no lo vi cómo una falla, ahora me alegro de que estoy ejercitando la conciencia, el darme cuenta.Darme cuenta de los viajes hacia el pasado y el futuro  de mi mente ya es un primer paso, son solo pensamientos.

Me he propuesto seguir un programa personal de meditación en 8 semanas intercalando momentos ordinarios (aplicados a la vida cotidiana)y formales(lugar especial para meditar).

Veremos qué pasa con mi cerebro. Mi profesor me ha dicho que la práctica sostenida de  meditación  reduce la amígdala cerebral, que es la encargada de la regulación emocional. Veremos que le pasa a mi amígdala y a mi neocortex. Tengo mucho material de trabajo en mi mente.

 

 

 

 

 

 

LOS COMPONENTES DE LA AUTOCOMPASIÓN

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Traducido del inglés al español del MIndful.org. Escrito por  Kristin Neff

 

1  Autobondad  (Self-kindness)

Cuando nos autocompadecemos somos bondadosos o amables con nosotros mismos en lugar de autocriticarnos severamente, o para hacerlo más simple, nosotros mismos nos tratamos de igual forma como trataríamos a un buen amigo.  La regla de oro nos dice: “Haz a los demás como te gustaría que te hicieran a ti”.  Todo esto está bien y es bueno, pero ojalá no tratáramos a los otros tan negativamente como nos tratamos nosotros mismos. Escucha nuestra autoconversación: “¡Eres tan idiota!” “¡Eres tan repugnante!” ¿Le dirías así a un amigo?

Es natural intentar ser bondadosos o amables con las personas que más nos interesan. Les hacemos entender que es humano cuando fracasan, les tranquilizamos y damos nuestro respeto y apoyo cuando se sienten mal, les reconfortamos y consolamos cuando atraviesan por momentos difíciles; en otras palabras, muchos de nosotros somos muy buenos para ser amables o bondadosos y entender a los demás, pero no a nosotros mismos. Piensa en toda la gente generosa que conoces a quienes constantemente los hieren (puedes ser incluso tú). Por alguna extraña razón, nuestra cultura nos dice que esa es la manera como deberíamos ser, en especial las mujeres, o nos volveremos egocéntricos o egoístas, pero ¿es verdad?

Toda autocrítica severa nos hace sentir deprimidos, inseguros y temerosos para llevar a cabo nuevos desafíos porque estamos asustados de la autoflagelación que vendrá si fallamos. Cuando nuestra voz interna nos critica continuamente y reprende por no ser lo suficientemente buenos con frecuencia terminamos en ciclos negativos de auto-sabotaje y nos dañamos a nosotros mismos. Estos son increíblemente los auto-enfocados estados de la mente.

Cuando nos compadecemos, sin embargo, somos bondadosos y entendemos cuando fracasamos. La autobondad se expresa en diálogos internos los cuales son benevolentes y alentadores en vez de crueles y denigrantes. En lugar de atacar y reprimirnos nosotros mismos por no ser lo adecuado, nos ofrecemos calor y una incondicional aceptación. Igualmente cuando las circunstancias de la vida externa son desafiantes y difíciles de soportar, la autocompasión involucra un activo auto-alivio y apoyo. Esto quiere decir que cuando nuestra taza emocional está llena, tenemos más recursos disponibles para dar a los demás.

La autobondad nos ayuda a tomar la perspectiva de un “otros” hacia nosotros mismos, de manera que vemos nuestro dolor desde un punto de vista distinto. Permite que entre un respiro de aire fresco, así lo tóxico de nuestro dolor no nos consumirá tanto.

Cuando adoptamos el papel de buen amigo a una persona en estado de necesidad (por ejemplo, nosotros mismos), nosotros no estamos más tiempo totalmente identificados con el papel de alguien que está sufriendo. Sí, me duele, pero también siento cuidado y preocupación. Soy ambos a la vez, el consolador y el alguien en estado de confort. Hay más para mí que el dolor, estoy sintiéndome bien ahora. Soy profundamente la verdadera respuesta a aquel dolor, y tolerando nuestro sufrimiento con amor, nos permite soportar nuestra lucha diaria en la vida con mayor felicidad.

 

Humanidad Común  (Common Humanity)

El segundo elemento esencial de la autocompasión es el reconocimiento de nuestra humanidad común. Compasión significa “sufrir con” indicando una mutualidad básica en la experiencia de sufrir. Honra el hecho que cada uno experimenta dolor, no importa quién es. Esto es lo que distingue la autocompasión (self-compassion) de la autolástima (self-pity). Mientras la autolástima dice “Pobre de mí”,  la autocompasión reconoce que el sufrimiento es parte de la experiencia humana compartida. El dolor que YO siento en tiempos difíciles es el mismo dolor que TU sientes en tiempos difíciles. Las causas del problema son distintas, las circunstancias son distintas, el grado de dolor es también distinto, pero la experiencia básica es la misma.

Desgraciadamente muchos de nosotros no enfocamos sobre lo que tenemos en común con los demás, especialmente cuando nos sentimos avergonzados o insuficientes. En lugar de enmarcar nuestra imperfección a la luz de la experiencia humana compartida, nosotros deberíamos probablemente sentirnos aislados y desconectados de los otros cuando fracasamos. Nuestra perspectiva se estrecha y es absorbida por sentimientos de insuficiencia y de inseguridad. Cuando nos encontramos recluidos en el espacio del autorencor u odio a uno mismo, es como si el resto de la humanidad no existiera. Esto no es un proceso de pensamiento lógico sino un tipo de visión de túnel emocional. De algún modo, como si yo fuera el único que ha fracasado o que ha cometido un error, mientras todos los demás están en lo correcto.

Aun cuando enfrentamos penurias que escapan a nuestro control (por ejemplo, nosotros desarrollamos genéticamente determinadas enfermedades), tenemos la tendencia a sentirnos  como que esto es un estado anormal cual no debería suceder. Como el caso de un hombre de 84 años cuyas palabras finales fueron: “¿Por qué a mí?”

Una vez que caemos en la trampa de creer que las cosas “supuestamente” están bien, pensamos que algo ha ido terriblemente mal. Si tomáramos un enfoque completamente lógico al problema, por supuesto, consideraríamos el hecho que hay miles de cosas que pueden ir mal en la vida y en cualquier momento, de modo que es altamente probable, de hecho inevitable, que nosotros cometeremos errores y experimentaremos penurias regularmente, pero no tenemos la tendencia a ser racionales sobre estas materias. En su lugar,  sufrimos y nos sentimos completamente solos en nuestro sufrimiento. Sin embargo, cuando recordamos que el dolor es parte de la experiencia humana compartida, cada momento de sufrimiento tiene el potencial para ser transformado en un momento de conexión con los demás.

 

3  Conciencia Plena /  Atención Plena  (Mindfulness)

Para ser sujeto de autocompasión  necesitamos estar atentos de lo que implica ser conscientes de la experiencia del momento presente en una clara y equilibrada manera. Involucra estar abierto a la realidad de lo que sucede permitiendo sin importar cuales son los pensamientos, las emociones y sensaciones que surgen, entrar a la conciencia sin resistencia.

¿Por qué es conciencia plena (atención plena) un componente esencial de la autocompasión?

En primer lugar, es necesario reconocer qué estás sufriendo para darte a ti mismo autocompasión. Aunque puedes pensar que el sufrimiento es obvio, no lo es siempre. Cuando te miras en el espejo y decides que estás con sobrepeso o que tu nariz es demasiado grande, inmediatamente ¿te dices a ti mismo estos sentimientos de insuficiencia son dolorosos y, por consiguiente, merecen de algún modo, preocupante y cuidadosa respuesta? Cuando tu jefe te llama a su oficina y te dice que tu rendimiento en el trabajo está por debajo del promedio  ¿es tu primer instinto de consuelo a ti mismo? Probablemente no. Verdaderamente sentimos el dolor de no lograr nuestros ideales, pero nuestra mente tiende a enfocar el fracaso por sí mismo en vez del dolor causado por el fracaso, no hay mucho espacio mental que sobre para reconocer el sufrimiento emocional causado por los sentimientos de insuficiencia o no aceptación, deja sólo intentar aliviar y reconfortarnos en medio de nuestro sufrimiento.

Una de las razones por las que nos comprometemos en este modelo de respuesta es que “estamos programados para evitar dolor”.  Debido a nuestra innata tendencia a alejarnos del dolor, puede ser difícil volver a ello, soportarlo, estar con ello tal cual es.

Consciencia plena (atención plena) opone la tendencia para evitar pensamientos y emociones dolorosas, permitiéndonos sostener la verdad de nuestra experiencia aun cuando no es nada placentera. Al mismo tiempo ser atento o plenamente consciente  significa que no nos “sobreidentificamos” con pensamientos o sentimientos negativos y ser atrapados y arrastrados por nuestras reacciones aversivas. Este tipo de análisis exagera nuestras evaluaciones de nuestra propia valoración. No sólo yo fallé “Soy un fracaso”. No sólo estaba yo decepcionado “Mi vida es decepcionante”.

Cuando sin embargo observamos con atención y plena conciencia nuestro dolor, admitimos nuestro sufrimiento sin exagerarlo,  permitiéndonos adoptar una perspectiva más equilibrada hacia nosotros mismos. Podemos entonces abrir nuestros corazones y dejar que nuestra autocompasión fluya libremente.

Autocompasión vs Autestima

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Traducción anónima al español  del diario digital Mindfull por Kristin Neff

Esforzarse por la autoestima es intentar sentirse especial, estar por encima del promedio, lo cual es absurdo. No necesitamos sentirnos extra especiales o estar en la cima. Necesitamos comparar quienes somos realmente en cualquier momento dado.

La gran ansiedad causada por la vida moderna es: no importa qué tanto intentamos, no importa qué tan exitosos somos, no importa qué tan buen padre, trabajador o esposo somos, nunca es suficiente. Hay siempre alguien más rico, más delgado, más listo o más poderoso que nosotros, alguien que nos hace sentir nuestro fracaso en comparación y fracaso de cualquier tipo es inaceptable ¿Qué hacer?

Una respuesta ha venido en la forma del movimiento autoestima. A través de los años se han hecho miles de libros y artículos de revistas promoviendo autoestima ¿Cómo conseguirla? ¿Cómo alzarla? ¿Cómo mantenerla?

Casi se ha vuelto una verdad absoluta en nuestra cultura que necesitamos tener alta autoestima para ser felices y saludables, pensar positivamente de nosotros mismos a toda costa, como “Saturday Night Live” (Sábado por la noche en vivo) de Al Franken caracterizando al personaje de ficción Stuart Smalley proclama “Soy lo suficientemente bueno, soy lo suficientemente listo, inteligente y, maldita sea, gente como yo”. Pero la necesidad para evaluarnos continuamente nosotros mismos viene a un alto precio. Por ejemplo, tener alta autoestima normalmente requiere especial sentimiento y estar por encima del promedio. En tal sentido, ser llamado promedio se considera un insulto. “¿Qué te pareció mi actuación anoche?” “Fue promedio”. Uy, por supuesto. Es lógicamente imposible para todo ser humano en nuestro planeta estar por encima del promedio al mismo tiempo, poniéndonos en aprietos.

Una manera de vérnosla con esto es a través de un proceso de comparación social en el cual continuamente intentamos inflarnos nosotros mismos y poner por debajo a los demás. Sólo piensen en la película “Chicas Malas” (2004) y sabrán de lo que estoy hablando.

Buscar levantar la estima de uno a expensas de otros es un fenómeno que subraya muchos problemas sociales, tales como prejuicio, desigualdad y bullying.

Las personas que suelen abusar de los débiles generalmente tienen muy alta autoestima desde el momento que eligen a las personas más débiles que ellos es un fácil modo de impulsar su sentido de autovaloración.

Una de la consecuencias más insidiosas del movimiento autoestima en las últimas décadas es el narcisismo epidémico. Jean Twenge examinó los niveles de narcisismo en más de 15,000 estudiantes en los Estado Unidos  entre 1987 y 2007. Durante ese periodo, esos niveles tocaron techo, con 65% de estudiantes de hoy en día calificaron el más alto nivel de narcisismo en comparación con anteriores generaciones. No coincidentemente el promedio de estudiantes con niveles de autoestima levantaron por un todavía más grande margen en el mismo periodo. Aunque una persona tenga alta autoestima no puede necesariamente mantenerla. Su autoestima probablemente va a volar por la ventana, va a sobrepasar cualquier límite, la próxima vez perderá la asignación de un gran trabajo, ya no podrá cerrar sus pantalones y no será invitado a aquella gran fiesta. La autoestima es una emocional subida a la montaña rusa: Nuestro sentido de autovaloración levanta y cae en paso con nuestro último éxito o fracaso. Sin embargo, no queremos sufrir tampoco de baja autoestima ¿Cuál es la alternativa entonces?

Hay otra manera de sentirnos bien con nosotros mismos lo cual no hace que nos involucre en evaluar qué tan buenos o dignos somos: La autocompasión (self-compassion), que no está basada en evaluaciones positivas de nosotros, más bien es una forma de relacionar a nosotros mismos. Involucra ser atentos, cuidadosos y alentadores con nuestra propia persona cuando fracasamos, cuando nos sentimos indispuestos o cuando luchamos tenazmente  contra las dificultades de la vida, extendiendo los mismos sentimientos de compasión hacia nosotros que típicamente extendemos para ayudar a los demás.

Las personas son compasivas a sí mismas porque son seres humanos que sufren, no porque son especiales y están por encima del promedio. En consecuencia, a diferencia de la autoestima (self-esteem), la autocompasión (self-compassion) enfatiza la interconexión en lugar de la separación. También ofrece más estabilidad emocional porque está siempre allí para ti, cuando estás en la cima del mundo y cuando caes de bruces o fracasas de plano.

Una inmensa cantidad de investigadores apoya actualmente la salud mental, los beneficios de la autocompasión y programas tales como autocompasión consciente (mindful self-compassion) la cual mi colega de Harvard Chris Germer y yo desarrollamos y que ahora es enseñada en todo el mundo. Pero pregunto: ¿Qué es autocompasión exactamente?

Tal como yo la defino tiene tres componentes claves: Ser bondadosos hacia nosotros mismos cuando sufrimos, enmarcando nuestra experiencia de imperfecciones en luz de la experiencia humana compartida y siendo cuidadosamente consciente de nuestras emociones y pensamientos negativos.

Componentes de la autocompasión:

1  Autobondad / Autogenerosidad   (Self-kindness)

2  Common Humanity  (Humanidad Común)

3  Mindfulness  (Consciencia Plena/Atención Plena)

 

Estar abierto al mundo

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¿Qué es la meditación de plena conciencia o mindfullness? Es una clase de meditación en la cual tratamos de estar abiertos al mundo. Ponemos atención en varios objetos a la vez, es decir, en la riqueza de lo que se presenta en el momento en el que vivimos.

Esta práctica es muy valiosa y aporta bienestar cuando tenemos experiencias desagradables o emociones difíciles. Nuestras reacciones habituales ante los momentos difíciles son de juzgar, rechazar, negar o querer cambiar de situación.

La plena conciencia te invita a dejar los hábitos y automatismos y desarrollar una actitud diferente y así desarrollas la posibilidad de elegir concientemente el comportamiento que debemos tener: cambio o aceptación, etc.

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