Los antídotos

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Estuve viendo un video de unos de mis escritores favoritos Mathieu Ricard. sobre los hábitos de la felicidad. Se los súper recomiendo, ya que gracias a ese señor aprendí a controlar mejor  mi mente, en vez de que esta me controle.

La mente a veces es como un dictador, le gusta tener el control y como a muchos dictadores no les gusta  soltar el poder.

Tradicionalmente en el dharma budista existen muchos antídotos para contrarrestar las emociones negativas. La razón es fácil. No podemos tener dos factores mentales opuestos al mismo tiempo. No puedo sentir odio hacia alguien y algo y amor al mismo tiempo. Es imposible. No puedes amar a una persona, hacerle el bien y destruirla al mismo tiempo, dar la mano y un golpe a la vez.

Por eso los antídotos son los opuestos a los venenos mentales.

  • Sentir regocijo en vez de celos.
  • Sentir libertad interior en vez de codicia extrema u obsesión
  • desarrollar benevolencia, amor afectuoso  contra el odio

Pueden ver su charla completa en este video

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Carta Albert Einsten a su hija : La energía que sana el mundo es el amor

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Albert Einstein no encontró la fórmula matemática del amor. Una hermosa carta dedicada a su hija Lieserl Einstein.

“A Lieserl Einstein:

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor. Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo. Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amores la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites. Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del Universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser siente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta. Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada. Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida. Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta.

Tu padre,

Albert Einstein” Albert Einstein signature 1934.svg

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